jueves, 7 de noviembre de 2013

PAPÁ, QUIERO UN IPHONE



Si los que sois creyentes pensáis que hay una prueba antes de entrar en el cielo, os vengo a decir que, sin dudas ni rodeos, es la llamada 'distancia' en el amor. Gracias a SXXI, existen las nuevas tecnologías, como un teléfono, un ordenador e incluso un iPad. Antes, los grandes amantes que vivían en ciudades separadas, incluso en países separados, no tenían más opción que el método súper tradicional : por carta. Y más de una que no las recibiría se tiraría de los pelos, o le creería muerto si éste luchaba en la guerra. Con lo fácil que hubiese sido llamar y decir : ¡Estoy vivo, cariño!, ¿verdad?. Ahora lo vemos como algo tan cotidiano, frecuente y consuetudinario... Gracias a SXXI, existen también las redes sociales, como Facebook, Messenger, Tuenti... Antes, los grandes amantes que vivían en ciudades separadas, no tenían ese abanico de problemas - posibilidades.
Me explico. ¿Cuántas veces has discutido por la última conexión de Whatsapp? ¿cuántas veces te ha molestado ese comentario en el tablón de Mengana, o ese mensaje privado a Pepe? ¿cuántas veces le has dicho a tu pareja que no te ha contestado a ese vídeo tan importante que le habías mandado al Twitter? ¿O por qué agrega a X si sabe que te molesta?.
Ahora, gracias a Facebook (hablo de la red más utilizada por gente de 20 para arriba), podemos conocer y ver a unos tíos buenorros, y encima, pueden agregarnos como amigas, y quien sabe, romper nuestra relación. Y lo mismo va por vosotros, que parece que os encanta abrir ese abanico del que hablábamos antes. El otro día, vi un vídeo en el que salía una pareja discutiendo por whatsapp. Él acababa tirando el móvil al sofá, y ella le llamada imbécil guardando el móvil en el bolso. Luego, aparecía otra pareja discutiendo lo mismo, tomando un café, uno frente a otro. Y ya que los ojos lo dicen todo, imbécil no debió de sonar tan mal como por un puto móvil e hicieron las paces. Es penoso caminar por la calle y ver que todo el mundo parece totalmente dependiente de ese artilugio. Eh, yo no digo que no lo sea, soy una borrego más como vosotros. Y discuto por temas de redes sociales como la que más. Pero, ¿qué hacer si es el único método que se tiene para contactar... para saber... para sentir?. Ahora mismo nadie sabría o podría vivir sin tanta tecnología. Pero creo que, no somos conscientes de los problemas que eso trae, de la cantidad de relaciones que se han roto por ello, de lo antisocial que estamos haciendo ser a los niños que están por venir o los que ya están. ¿No echáis de menos quedar en un sitio y ya está? Porque, claro, antes no malgastabas un SMS para decir: 'a las 18:00, no?'. O... 'ya estoy aquí, dónde tas?'. Esperabas. Te ibas a tu bar favorito y hablabas... te relacionabas. O hacías lo que fuera pero seguro que no te acordabas ni de que tenías el teléfono en el bolso. Ahora si te descuidas, tienes 100 whatsapps gracias a la invención de los putos grupos, 8 de tu novia porque no le haces caso o no le has contestado, y 10 de tu madre para saber a qué hora vas a llegar a casa. Aún así, la distancia sigue siendo una mierda amigos. Es muy duro. No os atreváis a decir nunca : 'yo no sería capaz', o ni siquiera 'sí, lo intentaría'. Porque ni siquiera te lo replanteas, lo haces, y ya está. Y creo que sólo las personas de corazón fuerte y extraviado son capaces. Y si crees que aún no has dado tu 100% por alguien, ten fe de que lo harás de esta forma. Por eso duele tanto darte cuenta a lo largo de los meses que no funciona. Que es una lucha continua. Y que sólo los valientes te entenderán y podrán opinar. Los Aries, como yo, que actuamos sin pensar dos veces en las consecuencias o en la derivación de ellas. Y te sientes solo. Sientes un miedo que te atormenta. Pero va, seguid. Seguid con vuestro control social, siendo víctimas de lo moderno (me cago en los modernos y hipsters de los cojones) y para demostrar cuán enfadados estáis, bloquead a vuestros amigos, novios... para así sentiros más poderosos. Debe ser que ahora, bloquear o eliminar del whatsapp es sinónimo de supremacía.
Observa a tu alrededor. No estás siendo consciente cuando caminas por la calle de ese niño que se cae, ese cartel del concierto del 21 de Noviembre, el sonido de la ambulancia, esa mirada de alguien que te admira al pasar, ese perro ladrando, ese olor a pan recién hecho, esa nueva tienda que han abierto, del frío que se acerca, o esa mierda de perro que acabas de pisar.
Menos móvil, y más hablar. Menos hablar, y más mirarse a los ojos.

Nuestra generación está jodida para encontrar trabajo. Pero también para encontrar el amor.